dilluns, 7 de juliol del 2008

Precios de alimentos: adiós al factor China

Alejandro Nadal

Precios de alimentos: adiós al factor China

 

Para explicar el comportamiento al alza de los precios de alimentos se ha recurrido a varios factores. Pero entre las razones que se mencionan, siempre destaca el factor China.

 

La historia es sencilla: el aumento de la demanda en China afecta la dinámica de precios, no sólo por el crecimiento demográfico, sino porque la clase media ascendente ahora consume más carne. Como se necesitan 700 calorías de alimento en grano para producir 100 calorías de carne de res, este cambio de dieta presiona fuertemente el mercado.

 

Hasta Paul Krugman, tan admirado por los lectores de The New York Times, abraza esta "explicación" y coloca a la demanda china como principal causa del aumento de precios. Pero el famoso economista no ha hecho bien la tarea.

 

Daryll Ray, investigador de la Universidad de Tennessee, sí ha revisado los números y éstos son sus hallazgos: primero, entre 1990 y 2007 la demanda de carne de res pasó de 1.1 a 7.4 millones de toneladas, pero China cubrió ese incremento con producción doméstica y hasta exportó pequeños excedentes.

 

El consumo de carne de cerdo aumentó de 23 a 45 millones de toneladas entre 1990 y 2007, pero China fue autosuficiente y siguió exportando.

Finalmente, el consumo de carne de pollo pasó de 2.4 a 11.5 millones de toneladas entre 1990 y 2007. China fue autosuficiente en este producto, aunque en 2007 importó una modesta cantidad (124 mil toneladas).

 

Así, entre 1990-2007 su demanda de cárnicos creció 142 por ciento, pero se cubrió con producción interna y hasta se exportaron excedentes. Ese factor no constituye una presión adicional sobre el mercado internacional de cárnicos.

 

¿Qué sucede en el caso de los granos? Veamos el arroz. Entre 1990 y 1999 el consumo pasó de 124 a 134 millones de toneladas; la producción mantuvo el ritmo y China continuó exportando. Después de 2000 la producción doméstica fluctúa, pero siguió cubriendo la creciente demanda y generando excedentes. Se observan incrementos en superficie cultivada para este grano, lo que permitirá hacer frente a la demanda y seguir exportando.

 

China cubre su consumo interno de maíz y es un exportador importante (en 2005 exportó 3.5 millones de toneladas). Para el trigo tenemos que en los años 90 la demanda interna pasó de 102 a 109 millones de toneladas. Aunque eso pudo cubrirse con rendimientos crecientes, aumentó sus reservas con importaciones. A partir de 2000 reduce la producción interna y recurre a sus reservas de trigo para cubrir la demanda. Sin embargo, desde 2005 la superficie cultivada y la

producción interna aumentan nuevamente y China vuelve a exportar trigo.

 

Todo esto revela una interesante política de manejo de reservas. En la década de los 90, probablemente por la experiencia histórica de numerosas hambrunas, China mantuvo reservas muy altas. Pero en los últimos diez años una parte de su demanda se cubrió con esas gigantescas reservas. Por eso los datos mundiales revelan no un incremento, sino una disminución en la demanda internacional de granos en ese periodo. Hasta aquí los números de Daryll Ray.

 

Tenemos entonces un dato muy importante: China, lejos de provocar un aumento en la demanda mundial, es responsable de una reducción debido a su manejo de inventarios. Eso sí que choca con el comportamiento de los precios, ¿verdad?

 

No cabe duda, hay que despedirse del factor China como explicación del aumento de precios. Y dado que los otros factores que mencionan los medios (agrocombustibles, precios de petróleo y sequías en algunas regiones) no sirven por sí solos para dar cuenta de los incrementos espectaculares en el costo de los alimentos, hay que seguir buscando otra explicación.

 

No hay que ir muy lejos: la concentración del mercado mundial de granos, carne, semillas e insumos agrícolas es la pista más prometedora. Hoy, conglomerados como Archer Daniels, Cargill, Bunge, Monsanto y Syngenta tienen el poder de mercado y la infraestructura para manejar inventarios, invertir en mercados de futuros y manipular precios a escala mundial para obtener súperganancias. Pero ni la OMC ni la FAO están interesadas en remediar esta situación.

 

En el plano nacional sucede lo mismo: deficiente política agrícola, mala gestión de inventarios y poder de mercado de grandes consorcios.

Eso explica el incremento de precios. Pero el gobierno no quiere perturbar a sus amigos. Es mejor propalar las mentiras sobre el factor China.

 

http://www.attac-catalunya.org

dimecres, 2 de juliol del 2008

El sector de la consultoría reduce tres puntos su previsión de crecimiento en 2008 por la crisis

La Asociación Española de Empresas de Consultoría (AEC) ha reducido su previsión de crecimiento anual del sector para 2008 del 11,3% al 8% tras los datos registrados en los dos últimos meses, que se han visto afectados por el impacto de la crisis económica.


'El sector no tiene recesión, no crece al 11% acumulado de los últimos cuatro años, pero lo hace al 5 ó 6%', explicó el presidente de AEC, Diego Pavía, durante la presentación hoy en Madrid del informe anual 'La consultoría en España en 2007' que recoge los datos de 2007 y las previsiones para 2008. 'La crisis económica durará hasta mitad del año 2010', vaticinó.

Pavía apuntó que las previsiones para 2008, elaboradas por AEC el pasado mes de marzo, apuntaban a un crecimiento anual del 19% porque 'se creyó que la crisis iba a ser menor', y en los cuatro primeros meses del año el crecimiento se situó 'por encima de la media'; sin embargo, 'en tres meses ha cambiado todo mucho'.

Los primeros signos de desaceleración detectados por la AEC han sido el retraso de las inversiones por parte de los grandes clientes y, en las pequeñas empresas, la demora en la toma de decisiones y su traspaso de los jefes de departamentos a los directivos. 'La masa de los empleados no ha pasado por ninguna crisis, pero los directivos gestionaron las de 1992 y 2002', explicó el presidente de AEC.

Para hacer frente al ajuste, la AEC apuesta por cambiar el modelo de eficiencia del negocio de consultoría, ya que desde el año 2002 los márgenes entre ingresos y costes son muy bajos y 'no se podrá dar lo mismo por menos, al no existir elasticidad', afirmó Pavía.

La AEC no prevé una reducción de la plantilla de 120.000 trabajadores que posee el sector en España, ya que la búsqueda de nuevos trabajadores se mantiene entre el 3 y el 4%, sin embargo, destacó el aumento de la eliminación de los subcontratos.

El sector de la consultoría prevé para 2008 un crecimiento de los servicios de 'outsourcing' y consultoría de un 14% y un 13%, respectivamente, por encima de las previsiones, mientras que la evolución de los de desarrollo e integración será inferior, quedándose en un 8%.

LA FACTURACIÓN CRECE UN 13,1% EN 2007.

Las principales empresas consultoras españolas facturaron en 2007 un total de 8.561 millones de euros, lo que supone un crecimiento del 13,1% respecto a 2006. El principal demandante de servicios fue el sector financiero, con el 27%, de la facturación total, seguido de las administraciones públicas, con un 17%, y las telecomunicaciones, con un 15%. Tras ellos, se sitúaron las empresas de fabricación con el 19%, las de transportes y viajes, con el 8%, y las de utilidad pública o 'utilities', con el 7%.

'Los sectores de banca, telecomunicaciones y energía han asumido la incoporación de la tecnología, ahora hay que potenciarla en sectores como la industria el transporte y la administración pública para capear la crisis', explicó Pavía.

En cuanto a la distribución geográfica, el 81% de las ventas sigue concentrándose en el mercado español, el 11% pertenece a la Unión Europea y el 8% a otros países, sobre todo Latinoamérica. El reto para 2007 es aumentar la presencia de las empresas españolas en Europa, mediante el programa 'España, el Value Shore de Europa', gestionado con la colaboración del Ministerio de Industria y con la aplicación del 'Libro Blanco' del merado de consultoría.

Por último, la distribución de los ingresos según los servicios prestados se repartió en un 44% derivado del desarrollo e integración, seguido del 'outsourcing', con un 36%, y la consultoría, con un 20%.

divendres, 27 de juny del 2008

¿Por qué suben los precios?

Juan Torres López y Alberto Garzón Espinosa
Altereconomía

Los precios están subiendo en todo el mundo. En los países más pobres el alza del precio de los alimentos está provocando una situación dramática: hambre y escasez, "un crimen contra la Humanidad", tal y como lo calificó con toda razón el relator de las Naciones Unidas para los asuntos de la Alimentación, Jean Ziegler. Los precios de materias primas estratégicas como el petróleo se disparan y provocan subidas sucesivas en todos los mercados y suben también los precios al consumidor en casi todos los países.

Se cierne de nuevo el fantasma de la inflación, pero justamente cuando eso ocurre no podemos olvidar dos cuestiones esenciales.

La primera es que la subida de precios, aunque siempre objeto del debate económico, es uno de los fenómenos económicos conscientemente peor y más equivocadamente analizados, pues las explicaciones teóricas de la inflación se utilizan para justificar políticas radicalmente anti sociales.

La segunda, que la inflación no solo tiene causas sino también y sobre todo propósitos porque, en la mayoría de las ocasiones, los grupos con poder pueden mejorar la posición en la distribución de la renta desencadenándola.

Es por estas dos razones que conviene ser inteligentes y no dejarse llevar por los análisis tan sesgados que pueblan los medios y los discursos políticos.

Respecto a los precios al consumo en países europeos como España hay que señalar en primer lugar que su alza no es del todo nueva. La realidad es que se está produciendo desde la entrada del euro, aunque se viene disimulando gracias a la tramposa configuración de los indicadores estadísticos, sucesivamente modificados para evitar que adquiera rango oficial la efectiva sensación de pérdida de poder adquisitivo que sienten los ciudadanos.

Y sobre la subida de los precios de los alimentos, e incluso del petróleo y otras materias primas, no hay que olvidar que justamente se está produciendo cuando los especuladores han tenido que dejar los mercados financieros como consecuencia de la crisis inicial de las hipotecas.

Pero ahora, como siempre, sea lo que sea que esté ocurriendo, cuando los precios suben en mayor o menor medida, las autoridades económicas de signo liberal no tienen en su boca nada más que una misma cantinela: hay que moderar los salarios (porque los precios suben -según dicen- como consecuencia de subidas previas en los salarios) y hay que subir los tipos de interés (porque también dicen que si suben los precios es que hay excesiva cantidad de dinero en circulación y para reducirla hay que subir su precio).

El Banco de España, por ejemplo, ya ha recomendado públicamente la congelación salarial a pesar de que España es el único de los 30 países miembros de la OCDE en el que el poder adquisitivo de los salarios está bajando desde 1995.

Y, por su parte, el Banco central Europeo se empeña en subir los tipos a pesar de las generalizadas voces que indican que eso, en lugar de favorecer a la economía e incluso a los precios, provocará una mayor crisis. Aunque, eso sí, también grandes beneficios para la banca y los propietarios de capital (sólo la subida que se produjo hace unos días como consecuencia de la "indiscreción" de su gobernador, ni siquiera como efecto de una medida formal, provocó un coste de 3.000 millones de euros a las familias hipotecadas, o lo que es lo mismo, un mayor ingreso de esa misma magnitud a los bancos, lo que deja bien claro para quién trabaja y al servicio de quién está el Señor Trichet).

En suma, siempre una misma doble respuesta ante la inflación que se traduce inexorablemente en una mejora de los beneficios y las plusvalías en el conjunto de las rentas y en la mayor explotación y pérdida de poder adquisitivo de los trabajadores.

Pero las verdaderas causas de las subidas de los precios hay que buscarlas en otros sitios. Veamos, por ejemplo, el caso de los precios y los salarios.

Es verdad que si los salarios subieran de modo continuado eso aumentaría los costes de las empresas. Pero, ¿necesariamente se produciría entonces inflación, es decir, trasladarían inevitablemente las empresas esos costes más altos a los precios de venta? Lógicamente, sólo podrían hacerlo... si pudieran.

No es un juego de palabras. Es que las empresas pueden subir los precios cuando suben los costes sólo si tienen poder de mercado, si se enfrentan a una demanda cautiva (o, como decimos los economistas, muy inelástica, es decir, que apenas disminuye cuando sube el precio). Si eso no ocurre, las empresas que ven subir sus costes salariales (u otros cualquiera) tienen que reaccionar de otro modo si no quieren salir del mercado: mejorando la calidad, las condiciones de venta, la productividad mejorando las técnicas de producción, etc.

¿Qué ocurre en España? Pues que ni siquiera teniendo salarios más bajos las empresas son capaces de hacer frente a las subidas de costes que soportan, y lo que buscan es procurar tener poder de mercado e imponer a los consumidores precios más altos que les proporcionen beneficios extraordinarios.

Los economistas del Banco de España que estudian la inflación, y sus responsables políticos, deberían ser más perspicaces antes de decir siempre lo mismo: que hay que bajar los salarios.

¿Por qué no mencionan en el hecho de que en España, donde se quejan por precios más altos, hay salarios más bajos y que crecen menos, pero beneficios empresariales siete veces más altos que en el entorno europeo? Una muestra indiscutible de que no son los salarios lo que sube los precios, aunque no parece que eso llame la atención la inteligentsia de Banco.

Lo que ocasiona la inflación, al contrario de lo que los poderosos y los economistas a su servicio nos quieren hacer creer, es el mayor poder de mercado de las empresas. Gracias a él influyen en el gobierno para que acepte tarifas más elevadas, para que no combata las estrategias anti competitivas y las que despilfarran millones de euros para fidelizar a los clientes y así disfrutar de una demanda más rígida. Y gracias a él pueden imponer a sus consumidores precios más altos.

Y esto no solo pasa en España con los precios al consumidor.

Los precios de los alimentos o los del petróleo están subiendo por la misma razón de fondo: porque las grandes corporaciones imponen su ley, porque los gobiernos las dejan hacer, porque hablan y hablan de mercados libres y de competencia cuando lo que existe de verdad son mercados sumamente imperfectos, oligopolios con más poder que los gobiernos y con influencia suficiente en los mercados como para imponer precios que constantemente les garantizan beneficios extraordinarios.

Siempre hablan de salarios para explicar las subidas de precios, pero nunca se refieren, por el contrario, a los enormes gastos financieros que imponen bancos que actúan en mercados corruptos, en donde no ha existido competencia prácticamente nunca. No hablan de los despilfarros en publicidad, en financiamiento a grupos de presión, en inversiones irracionales, en los costes que supone la especulación debido al riesgo que lleva consigo y que se trata de conjugar logrando beneficios muy altos en las operaciones exitosas. No se dice, por ejemplo, que si el coste de producción de un barril de petróleo de Arabia Saudí es de unos 6 dólares, la especulación añade un coste de entre 30 y 40 dólares.

Ni, por supuesto, tampoco hablan de los costes que imponen los grandes intermediarios.

Diversas organizaciones agrarias y de consumidores han calculado en España un Índice de Precios en Origen y Destino de los alimentos (IPOD) que les ha permitido comprobar que los alimentos se encarecen de media un 436% (y en algunos casos hasta un 900%) desde el campo hasta la mesa.

No se habla, en suma, del PODER para maquinar sobre el mercado, que no es algo que precisamente esté al alcance de los trabajadores, ni de su desigual distribución.

Si quisieran que los precios no subieran como están subiendo donde habría que actuar es sobre ese poder antisocial, desigual y nefasto. Lo demás son excusas con un único propósito: hacer que los beneficios suban sin cesar.

Extraído de: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=69192

dijous, 26 de juny del 2008

MOCIÓN DE RECHAZO Y SOLICITUD DE NO APLICACIÓN DE LA DIRECTIVA DE LA UNIÓN EUROPEA QUE AMPLÍA LA JORNADA LABORAL A 65 Y 78 HORAS SEMANALES

EXPOSICIÓN DE MOTIVOS:

Los ministros de trabajo de la Unión Europea han aprobado una propuesta de la Presidencia eslovena, que permitirá a cada Estado miembro modificar su legislación para elevar la semana laboral vigente de 48 horas hasta las 60 horas semanales, en casos generales y, a 65 o incluso a 78 horas para ciertos colectivos como los médicos.

La semana laboral máxima de 48 horas es un derecho social conseguido gracias a la lucha del movimiento obrero y, consagrado por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) hace 91 años.

En estos momentos, esta directiva europea abanderada por Gran Bretaña y Alemania, amenaza con terminar con una conquista de derechos laborales de casi un siglo de duración, que niega la propia historia política y social seguida hasta ahora en la Unión Europea.

Con esta directiva pretenden eliminar las luchas de los y las trabajadoras del siglo XX y que se vuelva a la Europa del siglo XIX en la que primaba los beneficios empresariales, a costa de la explotación de la mano de obra. Los Estados miembros podrán modificar su legislación y permitir que los trabajadores alcancen acuerdos individuales con sus empresarios sobre la duración de la jornada, hasta un máximo de 60 horas semanales en los casos generales y de 65, en los casos especiales como los médicos. Este tiempo se computa como promedio durante tres meses, lo cual significa que las jornadas podrán alcanzar hasta las 78 horas.
Es un hecho que empresas transnacionales y numerosos gobiernos europeos, están empeñados en anular el ya recortado y devaluado modelo social europeo. Esta liquidación, si se consuma, no dejará de tener importantes consecuencias negativas para la estabilidad social e institucional en la Unión Europea.
Lo aprobado atenta contra el derecho constitucional a la negociación colectiva e introduce la posibilidad de que el trabajador renuncie a sus derechos, una directiva que de ser definitivamente aprobada supondrá una agresión brutal a los derechos sociales y laborales de los y las trabajadores europeos.
La propuesta aprobada por los ministros de trabajo de la UE trata lo siguiente:
1.- Introduce la llamada cláusula opt-out (propuesta realizada por Inglaterra): Se trata de un acuerdo privado por el cual empresario y trabajador pueden firmar un incremento de la jornada laboral. Extrañamente esta cláusula podría aplicarse una semana después de haberse firmado el contrato laboral. Esta medida profundiza en la precarización del empleo y asienta la individualización de las relaciones laborales, al permitir que el empresario imponga a cada trabajador de forma individual su tiempo de trabajo, mediante la aplicación de las cláusulas opt-out. La aprobación de esta Directiva abriría la puerta al "dumping social", sentando un peligroso precedente que puede extenderse a los salarios y a las condiciones de seguridad e higiene laboral.
2.- Incremento de la jornada laboral a 60 horas y 65 o 78 horas semanales para los colectivos on-call (servicios médicos y de emergencia, etc: Actualmente está en vigor la Directiva 104/93/CE de ordenación del tiempo de trabajo, que establece el máximo de 48 horas semanales en todos los países miembros de la UE. Muchos países como España y Francia, han transpuesto la actual directiva fijando máximos inferiores: 40 y 35 horas semanales respectivamente.
La propuesta de la nueva directiva de la Comisión Europea pretende:
* Mantener la jornada de 48 semanales, pero modificando el periodo de referencia para su cómputo. La propuesta de la Comisión retira las salvaguardas que existían y fija un período de cómputo de 12 meses. De esta forma, la jornada no sería de 48 semanales, sino que esto sería la media anual por semanas, permitiendo a las empresas imponer jornadas mucho más amplias a los trabajadores, turnos irregulares, etc. Cuanto mayor es el período, mayor es el riesgo de que los trabajadores se vean sometidos a jornadas laborales abusivas.
* El incremento de la jornada laboral mediante cláusulas opt-out permitiría alcanzar las 60 horas semanales, para cualquier sector laboral, y prevé para los colectivos de los servicios médicos y de urgencias, la posibilidad de ampliar su jornada laboral hasta las 65 horas, mediante acuerdo privado; e incluso hasta 78 horas semanales cuando así lo recoja un convenio colectivo. Esta fórmula busca legitimar y ocultar un incremento efectivo de la jornada laboral de hasta las 78 horas semanales, prácticamente el doble de lo actualmente permitido, dinamitando con ello el Estado Social y de Derecho.
3.- Redefinición del concepto de "tiempo de trabajo": la Directiva que actualmente está en vigor, considera tiempo de trabajo " todo periodo durante el cual el trabajador permanezca en el trabajo, a disposición del empresario y en ejercicio de su actividad o de sus funciones, de conformidad con las legislaciones y/o prácticas nacionales". La nueva Directiva pretende “no considerar tiempo de trabajo los períodos que aún permaneciendo en el lugar de trabajo o estando requeridos, no se esté realizando un trabajo efectivo”: hablamos por ejemplo de las guardias médicas. Esta medida afecta a múltiples elementos de la relación laboral como la protección social: ya que cualquier accidente durante estos períodos no estarían protegidos como accidente laboral.
En definitiva, lo cierto es que una medida de esta importancia supone una agresión muy grave a lo que queda del ya muy devaluado modelo social europeo.

dimecres, 25 de juny del 2008

La CGT se opone a las conclusiones del Informe Anual del Banco de España

Nuevamente tenemos en la mesa el Informe Anual del Banco de España. Ya el pasado año, su gobernador -Miguel Ángel Fernández Ordóñez-, despuntó por sus planteamientos neoliberales que hizo que hasta el Ministerio de Economía “matizara” las propuestas que en él se incluían.

No contento, ni suficientemente premiado por aquello, Fernández Ordóñez vuelve a la carga y se descuelga con una serie de propuestas que ni el gobierno ni los agentes sociales se atreven a decir en público. A saber:

1- Que los esfuerzos para mantener la moderación salarial resultan imprescindibles para preservar la competitividad.
2- Que el sistema público de pensiones ha de reformarse pronto en el sentido de cotizar más años para cobrar lo mismo, incentivando los fondos privados de pensiones.
3- Que hay que reformar la Negociación Colectiva puesto que es demasiado rígida y obstaculiza la moderación salarial
4- Así mismo adelanta que el gasto Publico tiene que reducirse para a su vez aumentar la recaudación de impuestos
5- Por último -y para que nadie le tome por un timorato- indica la urgencia de la transposición de la Directiva Bolkenstein en el Estado Español y las reformas de las restricciones al comercio minorista (horarios de apertura, días de descanso, etc).

Observamos cómo las recetas para las crisis económicas siempre son las mismas, siendo los que menos tienen los que pagan los ajustes; saqueando los salarios para mantener los beneficios empresariales y anteponiendo el mercado a las necesidades de la población.

Es en estas épocas de crisis cuando mayor y mejor protección social ha de proporcionar el Estado a los que vivimos en él y no abandonar a la quiebra personal y familiar a la inmensa mayoría de la población. Desde la CGT reprobamos las palabras del Gobernador del Banco de España que vuelve a aparecer como adalid del capital y la empresa privada.

Sólo con la moderación de los beneficios empresariales, limitándolos y reinvirtiéndolos, incrementando los servicios públicos y sociales y protegiendo las necesidades y la economía de las familias se lograría capear esta crisis. Pero vendrán otras, muchas otras, esto es debido a la insostenibilidad de un sistema basado en la desigualdad de las personas y que antepone el mercado y los beneficios del capital ante la vida y las necesidades de la población.

En la CGT lo tenemos claro: sólo a través del reparto efectivo de la riqueza y el trabajo y bajo un horizonte de justicia social, se logrará terminar de una vez por toda con esta y con todas las crisis económicas de las que somos prisioneros indefinidos la clase trabajadora.

divendres, 20 de juny del 2008

La Directiva de Retorno instaura el fascismo en Europa

Hoy es el día de la vergüenza, el día europeo de la caza de la persona inmigrante, el día en que los derechos humanos dejaron de ser universales. Hoy ha sido aprobada la Directiva sobre la detención y la expulsión de las personas extranjeras por el Parlamento Europeo., en su redactado aprobado anteriormente por los gobiernos de la Unión Europea.

Secretaría de Acción Social – Comité Confederal CGT Miércoles 18 de junio de 2008

La Directiva de la Vergüenza se construye básicamente sobre dos medidas represivas: la generalización antidemocrática de encierro arbitrario hasta 18 meses de las personas sin papeles; y el retorno forzoso sin posibilidad de volver a pisar suelo europea durante 5 años.
Europa se transforma en una fortaleza militarizada al tiempo que un paraíso para el movimiento de capitales, productos y servicios, y militariza y criminaliza el simple hecho de ser inmigrante sin recursos ni papeles, seres humanos que serán forzados a retornar, sin posibilidad de volver a pisar suelo europeo, como si de peligrosos delincuentes se tratase.
La Directiva de Retorno recién aprobada, constituye la expresión máxima del retroceso calculadamente diseñado por las élites políticas y económicas europeas en materia de derechos humanos. Esta agresión se centra ahora en la legitimización de la inexistencia de derechos para las personas migrantes, para quienes tenemos preparados cárceles especiales sin garantías jurídicas y con tiempos de detención arbitrarios además del retorno forzoso sin posibilidad de volver. Pero una vez dado este paso ¿quién asegura que en breve plazo no eliminen derechos fundamentales a quienes ostentamos el dudoso título de ser ciudadanos/as?
Ahora con más ahínco y menos trabas las fuerzas de seguridad de los países de la UE podrán dedicarse con impunidad a la caza del inmigrante, deporte deleznable de tintes fascistas iniciado en la Italia de Berlusconi, pero que con algo más de hipocresía el resto de países europeos está gustoso de poner en práctica. Dentro de poco veremos las estadísticas de esta indigna y particular olimpíadas, en las que se disputa el primer puesto de ser el país que más inmigrantes cace y expulse. Mucho nos tememos que los primeros puestos andarán entre el reino de España y la república de Italia.
Pero la vergüenza de este día, no la ostentan sólo los gobiernos y europarlamentarios, es sin duda la vergüenza de todos y todas, de quienes somos europeos/as, de las sociedades embriagadas de consumismo y miedo, es la vergüenza de nuestra incapacidad para dar respuesta al capitalismo totalitario de una UE, que más allá de la crisis provocada por el no irlandés al nuevo Tratado, está dispuesta a imponer su gobierno antidemocrático de las multinacionales y de las finanzas por encima de los derechos y necesidades de las personas.
El problema no reside en la Directiva de Retorno, ni en la Directiva de las 65 horas, el problema es la UE como proyecto político del capitalismo globalizado y esclavizador de países, pueblos, trabajadores/as e inmigrantes.
CGT reitera su compromiso en la denuncia y en la lucha contra la UE, y nos seguimos preguntando “UE, ¿para qué?, ¿para quién?”. Y las respuestas son desgraciadamente tozudas: para crear una superpotencia militarizada y antidemocrática y para los ricos de la política, el comercio, la industria y las finanzas.
Unamos esfuerzos contra la UE del capital y la guerra, contra la precariedad y la exclusión, contra la distribución desigual de los derechos y de la riqueza. Este el nuestro único camino.
Este sábado 21 hay manifestaciones y concentraciones en distintas ciudades contra la Directiva de Retorno. Hacemos un llamamiento a participar y movilizarnos en todas ellas, y en las próximas movilizaciones que los colectivos inmigrantes organicen.

dimecres, 18 de juny del 2008

Contra la directiva de la U.E. sobre ampliación de la jornada laboral hasta las 65 horas

El Comité Confederal de la CGT reunido en Plenaria Confederal, ante la aprobación por parte de los ministros de Trabajo de la Unión Europea (UE) de la directiva sobre ampliación de la jornada laboral semanal hasta las 65 horas, manifiesta:


1. La oposición frontal de la CGT a esta medida que pretende acabar con los frutos obtenidos por las luchas y reivindicaciones de la clase trabajadora durante los últimos 300 años y que, a comienzos del siglo XX, llevó a la conquista y regulación de las 40 horas semanales de trabajo.

2. Tal agresión supone un ataque gravísimo a las condiciones laborales del conjunto de la clase trabajadora y una regresión de la sociedad que nos conduce a situaciones propias del siglo XIX.

3. Esta directiva atenta directamente contra la posibilidad de conciliación de la vida familiar y laboral.

4. La aprobación de esta directiva permite generar los mecanismos necesarios para que la patronal pueda eliminar los Convenios y derechos laborales Colectivos, de tal manera que sean los trabajadores y trabajadoras, de manera individualizada, quienes negocien sus propias condiciones de trabajo partiendo de la base de la más absoluta indefensión.

5. Desde la CGT seguimos reivindicando la jornada laboral de 35 horas semanales como iniciativa que conduzca hacia medidas de reparto de la riqueza y del trabajo con un horizonte final de justicia social.

6. Como Comité Confederal de la CGT hacemos un llamamiento efectivo al conjunto de la clase trabajadora, a sus organizaciones y a la Sociedad, para confluir en la lucha y la movilización contra esta directiva y cualquier otra medida similar de la UE que demuestre estar al servicio de las multinacionales y el capital.

7. El conjunto de la CGT trabajará con toda su capacidad para oponerse a esta directiva incluyendo la posibilidad de una convocatoria de Huelga General si así se considerara necesario.